martes, 28 de febrero de 2017

Respeto para deconstruir estereotipos #EducaIguales

vía Pilar Crespo en Twitter
A mediados de febrero de 2016 se jugó la Copa del Rey de Baloncesto en Vitoria-Gasteiz. Una semana antes, se jugaba en Girona la Copa de la Reina. Las diferencias en cuanto a recursos y despliegue de medios, etc... evidentes. Pero, sinceramente, me quedo con el baloncesto femenino, me parece más deporte, más real, más auténtico... y algo menos de negocio, aunque por ahí andan las empresas de recursos públicos privatizados patrocinando y lavando su imagen... pero este tema es para otro post.

Si alguna vez la igualdad real/efectiva/práctica... existe en el ámbito deportivo, será porque en las demás esferas cotidianas hay conciencia de que la igualdad y la equidad son necesarias. Mientras tanto, la desigualdad de género, en lo deportivo se multiplica exponencialmente: jugadoras "profesionales" en la élite deportiva que tienen que trabajar y estudiar porque saben que no podrán vivir de su pasión; mientras jugadores en las mismas categorías ganan unos sueldazos astronómicos con los que no saben qué hacer (además de pagar impuestos, claro)...

Todo iba la mar de bien, hasta que el comentarista Nikola Loncar, ex jugador y entrenador, dijo que el jugador Kirksay "tira como una chica".

Inmediatamente, en Twitter comenzaron a publicarse, compartirse, retuitearse y comentarse mensajes como los de: Mariona Ortiz, Carmen Fernández, BasketFemenino... y muchos más ...
En este vídeo una de muchas demostraciones con Patri Cabrera encestando 30 de 32 triples de manera consecutiva. O a Silvia Dominguez con una serie de triples o una selfie-canasta para flipar, Nikola!

¿Pero por qué tenemos las mujeres que demostrar quiénes somos, qué hacemos, cómo lo hacemos, por qué lo hacemos? ¿Por qué los comentarios sexistas no desaparecen de una vez de la faz de la tierra? ¿Por qué tenemos que seguir aguantando la mitad de la población comentarios en los que nosotras, la mitad de la población somos débiles, inferiores, no sabemos...?

Busco en Google y en las redes, pero no encuentro una disculpa por parte del señor Loncar, cuyo comentario le habrá parecido lo más natural y normal del mundo.

Desde luego, los estereotipos no afectan de la misma manera a unos y a otras. A unos (a quienes los dicen) les parece que tienen más poder/dominio sobre otros para insultarles definiéndoles como inferiores, para lo que utilizan conceptos femeninos (a quienes se los dicen): niña, nenaza, llorica, coñazo...

En el curso MOOC de Coeducación nos invitan a ver estos dos vídeos.
Personalmente, creo que la manera de contrarrestar los estereotipos que nos señalan en los vídeos es el mínimo común de convivencia: es el RESPETO de los derechos humanos: es decir, considerar que todas las personas merecemos el mismo trato y mismo reconocimiento